Sobre Eugenia

Hiloos de vida - Eugenia

Eugenia Ponte
Psicóloga General Sanitaria.
Especialista en Prevención del Suicidio, Duelo y Trastornos de la Conducta Alimentaria.

Soy Psicóloga General Sanitaria, y desde hace años acompaño a personas en momentos en los que todo se vuelve más difícil de sostener.

Siempre he tenido una profunda confianza en la capacidad que tenemos para reconstruirnos, incluso cuando parece que todo se ha roto.

A lo largo de mi trayectoria me he especializado en trastornos de la conducta alimentaria y en enfoques terapéuticos centrados en la persona. Pero más allá de las técnicas, lo que guía mi forma de trabajar es algo más sencillo: escuchar de verdad, respetar los tiempos y estar presente.

Creo que cada proceso es único, y que no hay una forma correcta de sentirse ni de atravesar el dolor. Mi trabajo consiste en ofrecer un espacio donde puedas ser como estás, sin juicio y sin presión.

También he participado en proyectos donde la tecnología se pone al servicio de la salud emocional. Me interesa especialmente cómo puede ayudar a acercar acompañamiento y prevención a más personas, sin perder lo esencial: el vínculo humano.

He tenido la oportunidad de recibir algunos reconocimientos en este ámbito, pero lo que realmente me importa sigue siendo lo mismo: estar ahí para quien lo necesita.

Tender un puente cuando alguien siente que no sabe cómo seguir.

Y recordar, cuando hace falta, que incluso en los momentos más difíciles, no todo está perdido.

Un poco más sobre mí, desde otro lugar.

A veces, hay cosas que no caben en una bio. Por eso te las cuento aquí, de otra manera.
"Aquí puedes ser como estás, sin tener que poder con todo."

Historia personal

¿Qué momento de tu vida te cambió profundamente?

Hubo un momento en mi vida marcado por una pérdida muy profunda. Recuerdo sentir que todo lo que conocía dejaba de tener sentido. Como si el mundo siguiera, pero yo me hubiera quedado atrás. No sabía muy bien cómo seguir. Con el tiempo entendí que hay pérdidas que no solo nos quitan a alguien, sino que también nos cambian por dentro. Te obligan a reconstruirte, aunque no sepas cómo hacerlo al principio.

Y poco a poco, sin darte cuenta, empiezas a hacerlo. De otra manera. Más consciente. Más humana. Más real.

Relación con el duelo

¿Qué aprendiste del dolor que no te enseñó nadie?

Aprendí que hay una parte del dolor que nadie puede vivir por ti. Que por mucho que te quieran, hay momentos en los que te sientes completamente solo/a con lo que estás viviendo. Pero también aprendí algo importante: que no estamos hechos para atravesarlo así.

Cuando alguien se queda contigo, sin juzgar, sin intentar arreglar nada… algo cambia. El dolor no desaparece. Pero deja de pesar igual.

¿Qué es aquello sobre el duelo que crees que la gente no siempre entiende?

Que no es algo que tengas que “superar” rápido. El duelo no es un problema que haya que resolver. Es algo que necesitas atravesar. Y cada persona lo hace a su manera. A su ritmo. Intentar acelerarlo, evitarlo o taparlo suele hacer que pese más.

El duelo necesita tiempo. Y necesita espacio para ser vivido. 

Forma de acompañar

¿Cómo acompañas a alguien que no sabe ni por dónde empezar?

Empiezo por quitarle esa presión. Cuando alguien llega, muchas veces siente que debería saber qué decir o cómo estar… y no es así. No necesitas saber por dónde empezar. Mi trabajo es ofrecer un espacio donde puedas estar como estás. Sin tener que explicarlo todo. Sin tener que hacerlo bien.

A partir de ahí, poco a poco, vamos poniendo palabras. Y lo que antes era un nudo… empieza a ordenarse.

¿Qué significa para ti “acompañar” de verdad?

Acompañar es estar. No solo escuchar, sino quedarse. Sostener sin invadir. Respetar sin dirigir. Es que la persona sienta que no tiene que poder con todo sola. A veces no hacen falta muchas palabras. A veces basta con que alguien esté ahí y te haga sentir: “no estás solo/a en esto”.

Mirada humana

¿Qué crees que todos necesitamos cuando estamos rotos?

Necesitamos sentir que no tenemos que fingir. Que podemos estar mal sin que nadie nos empuje a estar bien. Necesitamos que alguien nos mire sin juicio. Y que nos permita ir despacio.

Cuando estás roto, lo que más ayuda no es que te den soluciones… es sentir que no estás solo/a.

¿Qué te gustaría que las personas sintieran después de estar contigo?

Alivio. Aunque sea un poco. Que puedan respirar más profundo al salir. Que sientan que el peso es un poco más compartido. Y sobre todo, que se vayan con la sensación de que no tienen que atravesar esto solos. Que hay un camino. Aunque ahora no lo vean del todo.

Detalles íntimos

¿Qué te sostiene a ti?

Las personas que quiero. Los vínculos reales. Lo cotidiano. Esos pequeños momentos que, incluso en los días difíciles, te recuerdan que hay algo que sigue ahí.

¿Qué te gustaría que alguien te hubiera dicho en un momento difícil?

Que no estaba sola. A veces una frase así no lo cambia todo… pero puede hacer que el momento pese un poco menos.

Si pudieras regalarle una sola idea a alguien que acaba de perder a un ser querido por suicidio, ¿qué sería?

Que lo que siente es válido. Que puede haber muchas preguntas sin respuesta… y eso también forma parte del proceso. Y que la culpa no tiene por qué ocupar el lugar del amor.

También le diría algo más, aunque al principio cueste creerlo: mereces seguir viviendo. Mereces volver a sonreír algún día sin sentir que traicionas a quien has perdido. Y mereces, poco a poco, encontrar paz.

Gracias por estar al otro lado.

Hiloos de vida

Hiloos de vida

Dónde estamos

Centro Genesiis
C/ José Echegaray 14
28232 Las Rozas de Madrid

© Todos los derechos reservados. Hiloos de vida 2026.